jueves, 26 de agosto de 2010

Curiosa huelga de hambre infantil...

Mis tres sobrinitas sevillanas (la otra es canaria), están disfrutando en El Centenillo de unos días de campo y sierra junto a mi cuñada (madre de dos de ellas) y mis suegros (abuelos de las tres).

Las tres juntas se lo pasan siempre de lujo y allí, con su abuelo y su madre y tía dedicados a montar emocionantes excursiones todos los días, para qué contar.

Anteayer fueron al río a darse un chapuzón en el mismo lugar al que la dueña y señora de mi vida iba con su hermana y hermanos hace ya treinta años.

La felicidad de las niñas no fue completa porque la abuela, que tiene las rodillas muy averiadas y doloridas, no se animó a ir... Así que las tres idearon una forma de presionar a la abuela y conseguir que se animase a participar en la excursión de ayer, en la que volverían al río... ¡Declararse en huelga de hambre!

La más chica (acaba de cumplir cinco años), de la que ya hablé en una entrada anterior, se sumó entusiasmada a la iniciativa de su hermana y de su prima, ambas mayores que ella.

Así que se plantaron muy resueltas las tres ante mi suegra, siendo la mayor la que, a modo de portavoz, iba a informar de sus planes...

- "Abuela. Si mañana no vienes al río con nosotras, nos declaramos en huelga de hambre."

La chica, muy seria y con ánimo de completar la solemne declaración de su hermana, sentenció...

- "¡Así que ya lo sabes, abuela! ¡O te vienes al río, o te quedas sin comer!"

Más que tierna ignorancia e inocencia infantil, estoy empezando a pensar que esta niña es excesivamente lista para cosa buena... ¡Hasta adjudica sus huelgas de hambre a los demás!


Os dejo una fotografía de una puesta de sol que tomé en El Centenillo hace poco más de una semana para que os hagáis una idea de lo maravilloso que es el lugar con sus imponentes ruinas mineras, y este enlace con una entrada del blog de mi alter ego, en el que podréis encontrar algunas más.